Hugo y Leandro, dos individuos identificados por los cánones sociales como padre e hijo, viven en un solitario valle próximo a la Ciudad de Ushuaia. En la cotidianidad de un clima hostil transcurren sus días junto a más de cien perros a los que domestican, resignificando así un espacio natural que otorga sentido propio a las relaciones entre el hombre y la naturaleza.
Hugo y Leandro, dos individuos identificados por los cánones sociales como padre e hijo, viven en un solitario valle próximo a la Ciudad de Ushuaia. En la cotidianidad de un clima hostil transcurren sus días junto a más de cien perros a los que domestican, resignificando así un espacio natural que otorga sentido propio a las relaciones entre el hombre y la naturaleza.