Definir a Miguel Grinberg solo como periodista, escritor y poeta no le hace justicia en su totalidad. Como motor clave de la contracultura argentina de los años 60, su figura es equivalente a la de Allen Ginsberg y Jonas Mekas en los Estados Unidos; no es casualidad que haya sido muy amigo y colaborador de ambos. Satori sur toma como eje narrativo esa correspondencia, al mismo tiempo que festeja los 80 años de un Grinberg rodeado de recuerdos, textos inéditos, libros nunca escritos y apuntes existenciales –todo eso a lo que él mismo llama "momentos de vacío de alma"–, y describe su historia personal y sus logros periodísticos y artísticos. Este recorrido lo llevará a retomar contacto con su amigo Mekas. Pero algo no funciona bien con la conexión y la comunicación de la videollamada, se interrumpe constantemente. Sin embargo, a ambos lados de la pantalla, entre Buenos Aires y Nueva York, las memorias de estos dos amigos irán mucho más allá de la nostalgia, poniendo en duda la dimensión en la que habita el pasado y los recuerdos. "Todos nuestros amigos se han ido y nosotros estamos acá", le dice Mekas poco tiempo antes de morir. El propio Grinberg corregirá después ese error del universo: "Somos indestructibles".
Definir a Miguel Grinberg solo como periodista, escritor y poeta no le hace justicia en su totalidad. Como motor clave de la contracultura argentina de los años 60, su figura es equivalente a la de Allen Ginsberg y Jonas Mekas en los Estados Unidos; no es casualidad que haya sido muy amigo y colaborador de ambos. Satori sur toma como eje narrativo esa correspondencia, al mismo tiempo que festeja los 80 años de un Grinberg rodeado de recuerdos, textos inéditos, libros nunca escritos y apuntes existenciales –todo eso a lo que él mismo llama "momentos de vacío de alma"–, y describe su historia personal y sus logros periodísticos y artísticos. Este recorrido lo llevará a retomar contacto con su amigo Mekas. Pero algo no funciona bien con la conexión y la comunicación de la videollamada, se interrumpe constantemente. Sin embargo, a ambos lados de la pantalla, entre Buenos Aires y Nueva York, las memorias de estos dos amigos irán mucho más allá de la nostalgia, poniendo en duda la dimensión en la que habita el pasado y los recuerdos. "Todos nuestros amigos se han ido y nosotros estamos acá", le dice Mekas poco tiempo antes de morir. El propio Grinberg corregirá después ese error del universo: "Somos indestructibles".