El interior derruido de un edificio abandonado como única locación donde habita una voz; como un fantasma silencioso, porque no pronuncia palabra alguna sino que se expresa como texto impreso en letras blancas sobre los espacios. Entre esos dos universos, el lugar y el texto, hay un mismo elemento formal que marca un estado paralelo de descomposición: la historia de una pareja fracturada por la sintaxis verbal y las habitaciones del edificio fraccionadas por el montaje.
El interior derruido de un edificio abandonado como única locación donde habita una voz; como un fantasma silencioso, porque no pronuncia palabra alguna sino que se expresa como texto impreso en letras blancas sobre los espacios. Entre esos dos universos, el lugar y el texto, hay un mismo elemento formal que marca un estado paralelo de descomposición: la historia de una pareja fracturada por la sintaxis verbal y las habitaciones del edificio fraccionadas por el montaje.