Rareza de potencia prácticamente inigualable en la reciente producción argentina, la ópera prima de Gonzalo Demaría despliega una narrativa visceral y perturbadora con una galería de personajes oscuros y complejos. La paleta visual construye un ambiente emocionalmente significativo, y el homoerotismo se teje de manera sutil como motor de tensión dramática. Las actuaciones de sus protagonistas logran transmitir vulnerabilidad, fuerza y complejidad emocional con convincente eficacia. Una obra arriesgada, poco convencional y difícil de olvidar.
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