¿Que sucede al volver al lugar que nos dio cobijo? Una colonia al pie de un salar nos habla de un sitio calmo, de imágenes idílicas de la gente que la habitó y de su particular belleza en puertas de la Patagonia. Incapaz de escapar al laberíntico escenario de fines de los 70, este espacio se diluye hasta dejar sólo recuerdos. Adentrándonos en la magia del paisaje a través de sus protagonistas, comprendemos este paralelismo de la nostalgia con el presente inquebrantable de la historia. Una guitarra suave nos conduce por los caminos que aun recorren sus habitantes, viajando por senderos de sal acompañados por el enigmático silencio pampeano. Evocando en la mente al sentimiento, la idea del eterno retorno se resignifica cada día. Volver una y otra vez, casi sin querer; volver constantemente. A imaginarnos en la inocencia mas pura o queriendo desprendernos de un racionalismo del cual somos presos. Quizás este presente y este sol son tan irremediablemente reales como los de ayer, como los de mañana. Y así los cuadros retratan cosas nuevas cada día, volviendo siempre a un nuevo ciclo.
¿Que sucede al volver al lugar que nos dio cobijo? Una colonia al pie de un salar nos habla de un sitio calmo, de imágenes idílicas de la gente que la habitó y de su particular belleza en puertas de la Patagonia. Incapaz de escapar al laberíntico escenario de fines de los 70, este espacio se diluye hasta dejar sólo recuerdos. Adentrándonos en la magia del paisaje a través de sus protagonistas, comprendemos este paralelismo de la nostalgia con el presente inquebrantable de la historia. Una guitarra suave nos conduce por los caminos que aun recorren sus habitantes, viajando por senderos de sal acompañados por el enigmático silencio pampeano. Evocando en la mente al sentimiento, la idea del eterno retorno se resignifica cada día. Volver una y otra vez, casi sin querer; volver constantemente. A imaginarnos en la inocencia mas pura o queriendo desprendernos de un racionalismo del cual somos presos. Quizás este presente y este sol son tan irremediablemente reales como los de ayer, como los de mañana. Y así los cuadros retratan cosas nuevas cada día, volviendo siempre a un nuevo ciclo.