Algunos ecos de la obra de Racine, otros de la reescritura de Marguerite Yourcenar. Sin embargo, aquí Fedra ya no es aquella mujer del mito, es todas las mujeres y ninguna, es la encarnación de la desesperación por un amor no correspondido.
Algunos ecos de la obra de Racine, otros de la reescritura de Marguerite Yourcenar. Sin embargo, aquí Fedra ya no es aquella mujer del mito, es todas las mujeres y ninguna, es la encarnación de la desesperación por un amor no correspondido.