Tras varios secuestros exitosos, el grupo integrado por Héctor (planificación), Lucas (fuerza bruta), Ulises (movilidad) y Laura (cuidados y orden), reciben de Guido (el hombre del plan) un nuevo encargo. El lugar elegido era una vieja casa abandonada con un cuarto de estadía y un sótano sucio y húmedo. El tiempo de espera debía ser sólo una noche; la victima, maniatada en un cuarto contiguo; Laura ya había regresado con la comida; Héctor y Lucas se aburrían jugando su partida de ajedrez. Ulises descansaba, recostado contra una pared, cuando unos gritos lo despiertan, sobresaltado. El único problema era que solo él los oye.
Tras varios secuestros exitosos, el grupo integrado por Héctor (planificación), Lucas (fuerza bruta), Ulises (movilidad) y Laura (cuidados y orden), reciben de Guido (el hombre del plan) un nuevo encargo. El lugar elegido era una vieja casa abandonada con un cuarto de estadía y un sótano sucio y húmedo. El tiempo de espera debía ser sólo una noche; la victima, maniatada en un cuarto contiguo; Laura ya había regresado con la comida; Héctor y Lucas se aburrían jugando su partida de ajedrez. Ulises descansaba, recostado contra una pared, cuando unos gritos lo despiertan, sobresaltado. El único problema era que solo él los oye.