En julio de 2000, con escasos veinte años, el rosarino Rubén Cañete es asesinado en una cárcel de la ciudad de Coronda. A través de testimonios de amigos, conocidos, policías, funcionarios y trabajadores sociales, se reconstruye su historia, presentada como paradigma de la vida de numerosos jóvenes que, condenados por el sistema a la exclusión social, terminan padeciendo procesos de criminalización de la pobreza.
En julio de 2000, con escasos veinte años, el rosarino Rubén Cañete es asesinado en una cárcel de la ciudad de Coronda. A través de testimonios de amigos, conocidos, policías, funcionarios y trabajadores sociales, se reconstruye su historia, presentada como paradigma de la vida de numerosos jóvenes que, condenados por el sistema a la exclusión social, terminan padeciendo procesos de criminalización de la pobreza.