Ronaldo no camina solo. Ronaldo sabe que en cada rito una ausencia le da la mano; sabe que todo lo que hace era de a dos; sabe que los recuerdos miran desde las fotos. Una taza, un vaso, un plato solo pueden justificarse en su par. Ronaldo lo sabe, sabe que si la pinta va a aceptar que se fue. Sabe que, con la última pincelada, ella queda del otro lado de la memoria.
Ronaldo no camina solo. Ronaldo sabe que en cada rito una ausencia le da la mano; sabe que todo lo que hace era de a dos; sabe que los recuerdos miran desde las fotos. Una taza, un vaso, un plato solo pueden justificarse en su par. Ronaldo lo sabe, sabe que si la pinta va a aceptar que se fue. Sabe que, con la última pincelada, ella queda del otro lado de la memoria.