Como todas las noches, Juan Carlos López se inmolaba en la soledad del zapping. Pero aquella madrugada del 20 de junio una noticia quebraría por completo su realidad. El tiempo se había alterado. Lamentablemente para Juan Carlos, su destino estaba trazado con su propia sangre.
Como todas las noches, Juan Carlos López se inmolaba en la soledad del zapping. Pero aquella madrugada del 20 de junio una noticia quebraría por completo su realidad. El tiempo se había alterado. Lamentablemente para Juan Carlos, su destino estaba trazado con su propia sangre.