Zapa es cerrajero en un pueblo tranquilo de la provincia de Buenos Aires, donde el trabajo escasea y las horas pasan con lentitud. Cuando su jefe lo envía a abrir una caja fuerte, termina preso como responsable de un robo que no planeó. Su tío, policía retirado, lo saca de la comisaría y le consigue el ingreso a la Policía Bonaerense. Entre el curso de formación y el trabajo en comisaría, Zapa descubre un mundo de códigos propios donde lo legal y lo ilegal se confunden.