Crítica

Cine de las cavernas

+bien - Afiche

+bien (2001)

Estreno:
 15 de noviembre de 2001
16.11.2001 - por Pablo Suárez

Invitada recientemente a un programa de televisión para promocionar el lanzamiento de +bien, se le preguntó a la popular conductora de MTV Ruth Infarinato (una de las protagonistas de la película, en donde Gustavo Cerati debuta como actor) qué tipo de película es +bien. Dudando un poco, ella dijo que es un "film moderno" sobre las relaciones entre las personas. No es una gran definición, pero una cosa es segura: no tiene idea de lo que es el cine moderno.

No es que tenga que saberlo –ya que no se dedica al cine-, pero sí habría sido útil que alguien en la producción de este horriblemente tedioso y hueco videoclip que se hace pasar por película tuviera los elementos básicos necesarios para hacer un film. Pero no nos ilusionemos, porque Eduardo Capilla –guionista y director de +bien- tiene sus problemas cuando se encuentra ante algo tan elemental como entender de qué se trata el lenguaje cinematográfico.

Pensemos que el rótulo de "cine moderno" surgió a fines de los ’50 a la par del nacimiento de la Nouvelle Vague, movimiento francés liderado por tipos como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer y Claude Chabrol (entre muchos otros), que trajo una importante renovación estética desestimando muchas de las convenciones del cine clásico de Hollywood y rebelándose ante el agonizante cine de qualité francés. Era una época en donde ampliar el panorama del cine era imprescindible.

Apenas podríamos imaginar que algo lejanamente similar haya pasado por la cabeza de Eduardo Capilla, director de videoclips y publicidades, también inmerso en el ambiente multimedia. Y quizás por eso, en su debut como realizador, eligió poner toda su energía en crear todo tipo de trucos visuales, desde interminables fuera de foco, imágenes distorsionadas llenas de todo tipo de efectos especiales, hasta la voz de Infarinato recitando parlamentos a la vez pomposos y risibles.

Ahora, imagínense todo sin una sola idea de estructura dramática, sin coherencia, sin personajes –solamente tontos estereotipos-, sin la construcción de un conflicto y con un total desinterés por que el espectador se interese en la película. Lo más interesante es que esta "película moderna sobre las relaciones entre la gente" está destinada a ser un fracaso y ninguno de los creadores parece haberse dado cuenta. Les gustará pensar que lo "cool" ayudará, sin importar el resto. Lástima que están mortalmente equivocados.